Pues ahà va eso: nada mejor para afrontar el regreso que rememorar la estancia; y vaya por delante que, una vez más, ha sido maravillosa, a pesar incluso de ese tiempo un tanto desapacible (siempre dentro de lo que es el tiempo desapacible en Lanzarote, claro está).
Para empezar, creo que ya comenté en otro post que éste ha sido uno de los viajes más económicos que he hecho a la isla, con la novedad añadida de volar directamente desde Santander, ahorrándonos el desplazamiento y el parking en Bilbao, que venÃa siendo lo habitual.
En resumen, para una estancia de 7 noches en media pensión, dos adultos y dos niños, los gastos del viaje han sido de 270 euros de avión con Ryanair; 567 euros del Aparthotel H10 BahÃa Blanca Rock y 88 euros del alquiler de coche con Autoreisen (un Citroen C3, 7 dÃas, con entrega y devolución en el aeropuerto). A eso habrÃa que añadir el alquiler de 2 toallas (12 euros) y de la caja fuerte (creo que han sido 15 euros), más las consumiciones en el hotel y los gastos añadidos en comidas y ocio.
Comenzando por el viaje en avión, era nuestra primera experiencia con Ryanair y ha sido positiva. En lo que es el vuelo, las diferencias respecto a cualquier otra compañÃa en la actualidad son escasas; no hemos notado diferencias de espacio o comodidad ni en el trato del personal a bordo, salvo la “hiperactividad” comercial de éste intentando venderte casi todo: los productos del catering, el duty free, la loterÃa de la compañÃa y hasta una revista de cotilleo.
Las mayores diferencias están en el equipaje y en el embarque: respecto a lo primero, hay que tener especial cuidado al planificar el equipaje, tanto por su volumen como por su peso. Nosotros hemos viajado con una maleta de 20 kg. facturada y con cuatro bultos de cabina, y ha sido más que suficiente para la estancia de una semana. Y respecto al embarque, al no tener asiento asignado y si no se quiere pagar embarque prioritario, viajando con niños es importante no llegar tarde a la cola para, al menos, poder elegir los asientos juntos. A la ida fuimos con bastante tiempo y volamos en la fila 5; a la vuelta, fuimos en la 12.
En cuanto al coche con Autoreisen, sin problemas (¡y baratÃsimo!).
También ha sido una sorpresa grata el hotel. Nuestro punto de comparación de la última vez era el Sun Royal, que es también un Aparthotel de 3*. Y el balance es similar, con una ventaja y una desventaja entre ambos: a favor del Sun Royal, las instalaciones comunes, algo más amplias. Pero a favor del H10, la calidad del buffet, realmente sorprendente para un 3*, con buenos productos y bien cocinados en general, destacando algunas cenas temáticas como la oriental y la canaria.
El apartamento en sÃ, muy similar: salón comedor con TV, pequeña cocina y sofá-cama-nido para los niños, baño, y habitación para los papis con armario empotrado y cama de matrimonio. El nuestro era en planta alta, en una zona soleada casi todo el dÃa, tal y como habÃa pedido al hacer la reserva (hay que tener en cuenta que por las noches refresca en invierno y los apartamentos no tienen calefacción ni aire acondicionado, asà que el calor que se recibe por el dÃa sirve para mantener una temperatura agradable por la noche).
El hotel en su conjunto está en proceso de renovación de todas las instalaciones y en nuestro apartamento todo el mobiliario del salón y la cocina era reciente, además de estar recién pintados el techo y las paredes. Sin embargo, otros elementos como las puertas y la ventana de la habitación, de madera muy repintada, piden a gritos una sustitución.
De las zonas comunes, tanto la recepción como el restaurante y el bar de la piscina parecen recientemente renovados, y el resto está bastante bien conservado, con jardines cuidados. Hay también dos pequeñas piscinas, una de ellas (por desgracia la más pequeña) climatizada.
El personal atento y agradable en general, mejor el de recepción y del equipo de animación que el del restaurante, que se limita a cumplir.
En general, un hotel pequeño orientado a familias con niños pequeños o jubilados.
En cuanto a detalles o novedades de nuestra estancia, la impresión general es que Playa Blanca, en especial la zona comercial y el pueblo han mejorado respecto de hace dos años, cuando nos dio la impresión de que estaba un poco “de capa caÃda”. También la zona de Playa Flamingo se nota que ha sido objeto de una especial restauración y tiene tan buen aspecto como Playa Dorada, que sigue tan “chic” y familiar como siempre... aunque nosotros sigamos prefiriendo Playa Mujeres para tomar el sol y bañarnos.
Además, cosa insólita, en Playa Dorada llevaban varios dÃas con bandera amarilla por ¡¡MEDUSAS!! Aunque nunca habÃa visto estos animalitos por allÃ, le pregunté a uno de los encargados de las hamacas si era algo normal y me dijo que en absoluto, aunque el año pasado ya habÃa sucedido en tres ocasiones. Pero también tengo que decir que al secarme después de un baño me di cuenta de que tenÃa una pequeña irritación, como una rozadura, en el gemelo de la pierna, y que no resultó ni siquiera molesta.
Lo menos positivo, como ya he dicho, el tiempo, un tanto desapacible durante toda la semana, con abundante nubosidad “pasajera” y, lo que es más importante, calculo que uno o dos grados de temperatura por debajo de otras ocasiones. Estuvimos a gusto en la playa dos dÃas, especialmente en las horas centrales (de 12 a 16, más o menos), los que no se nubló. El resto de dÃas o bien se nublaba un rato a media mañana y el sol no calentaba lo suficiente, o bien hacÃa demasiado viento como para permitir la estancia en la playa sin tener sensación de fresco.
Pero bueno, como no hay mal que por bien no venga, de ese modo hicimos alguna excursión, tanto a sitios conocidos como a descubrir otros pendientes –que siempre queda alguno–.
Entre los conocidos, volvimos otra vez al El Golfo buscando degustar un delicioso “Bocinegro” y lo encontramos, esta vez en el Restaurante “Mar Azul”, estupendo y con un precio fantástico. Muy recomendable el pulpo a la brasa también, y las raciones de filete de pescado empañado y croquetas para los niños (todo regado con un blanco de MalvasÃa, por supuesto).
Y entre las novedades, destacar dos: en primer lugar, la visita al restaurante del Monumento al Campesino, toda una novedad, con cocina autóctona muy sabrosa a precio muy interesante (a destacar la morcilla dulce y la tortilla de cebolla y pescado); y, en segundo lugar, la visita a la pintoresca Playa Quemada, un rincón que nos sorprendió por su aspecto un tanto “silvestre”, su ambiente apacible, su estrecha franja de finÃsima arena negra y la práctica ausencia de viento cuando en Playa Blanca resultaba bastante molesto, a apenas 15 kms. de distancia.
Y esto es todo lo que se me ocurre contaros esta vez.
Salu2
